martes, 26 de febrero de 2013 0 comentarios

Poe-Venecia



"Venecia estaba especialmente oscura. El Gran reloj de la Piazza había dado la quinta hora de la noche italiana. La plaza del Campanile se mostraba silenciosa y vacía, mientras las luces del viejo Palacio Ducal extinguíanse una tras otra. Volvía a casa desde la Piazzeta, siguiendo el Gran Canal. Cuando mi góndola llegó ante la boca del canal de San Marcos, oí desde sus profundidades una voz de mujer, que exhalaba en la noche un alarido prolongado, histérico y terrible. Me incorporé sobresaltado, mientras el gondolero dejaba resbalar su único remo y lo perdía en la profunda oscuridad, sin que le fuera posible recobrarlo. Quedamos así a merced de la corriente, que en este punto se mueve desde el canal mayor hacia el pequeño. Semejantes a un pesado cóndor de negras alas nos deslizamos blandamente en dirección al Puente de los Suspiros, cuando mil antorchas, llameando desde las ventanas y las escalinatas del Palacio Ducal, convirtieron instantáneamente aquella profunda oscuridad en un lívido día preternatural."
Cuentos 1. La cita. Edgar Allan Poe.


 En 2009, cosas de los mercados, estaba así.....

El puente de los suspiros resulta ser bastante popular entre los turistas y visitantes que acuden a Venecia debido a que se le suele calificar como bastante  romántico y enigmático gracias a su interesante historia.

Este puente en arco fue elaborado en piedra caliza aproximadamente en el año 1600 con el propósito de servir de conexión entre el Palacio Ducal y los calabozos que servían como cárcel, de manera que se convirtió en una especie de trayecto final por el que debían pasar los prisioneros que por diversas razones habían sido condenados a morir. Su nombre nace justamente porque al pasar por allí, los reos suspiraban ansiosos por la fortuna que les esperaba.

Hay quienes se atreven a llamarlo “el pasillo de los condenados”, por lo que verlo personalmente es tener contacto con las penas y sufrimientos de miles de hombres que debieron usarlo cuando fue necesario.
jueves, 21 de febrero de 2013 0 comentarios

Sentimientos febriles (y febreriles) Part II


Sabes bien
que hace ya tiempo que dejé
de ser un tipo que hace todo bien,
como los demás…..

lunes, 18 de febrero de 2013 1 comentarios

Sentimientos febriles (y febreriles) Part I



A veces llega un momento
En que te haces viejo de repente,
Sin arrugas en la frente
Pero con ganas de morir….. 

 
jueves, 31 de enero de 2013 0 comentarios

Kerouac-Frisco-Coit

Así que me quedé otro día. Era domingo. Había una gran ola de calor; era un día maravilloso, el sol se puso rojo a las tres. Inicié la ascensión y llegué a la cima a las cuatro. Por todos lados había esos hermosos álamos y eucaliptos de California. Cerca de la cima dejaba de haber árboles, sólo rocas y hierba. Hacia la costa había ganado pastando. Allí estaba el Pacífico, a unas cuantas colinas de distancia, azul y enorme y una gran pared blanca avanzando desde el legendario terreno de patatas donde nacen las nieblas de Frisco. Dentro de una hora la niebla llegaría al Golden Gate y envolvería de blanco la romántica ciudad, y un muchacho llevando a una chica de la mano subiría lentamente por una de sus largas y blancas aceras con una botella de Tokay en el bolsillo. Eso era Frisco; y mujeres muy bellas a la puerta de blancos portales esperando a sus hombres; y la Torre Coit; y el embarcadero y la calle del mercado, y las once prolíficas colinas.

En el camino. Jack Kerouac. 




La COIT TOWER es una torre de 64 metros de altura situada en el Barrio de Telegraph Hill en la ciudad de San Francisco en los Estados Unidos de Norteamérica.
Fue donada a la ciudad por la Sra. Lillie Coit y es un homenaje a los Bomberos de San Francisco.
Está construida en hormigón armado y fue diseñada por los Arquitectos Arthur Brown Jr. Y Henry Howard y está decorada por dentro con murales de 26 artistas importantes de la ciudad de San Francisco.
Desde la COIT TOWER se puede obtener una espléndida vista de la ciudad y su visión desde la cima del Telegraph Hill, marca un punto importante de referencia en esta importantísima ciudad, la más europea según dicen los que conocen el territorio norteamericano por completo.


domingo, 20 de enero de 2013 0 comentarios

Stendhal-Bolonia

Al llegar a Bolonia, Fabricio, que se sentía muy cansado y no se atrevía a presentarse sin pasaporte en una fonda, había entrado en la inmensa Basílica de San Petronio. El delicioso fresco que encontró allí no tardó en reanimarle. “Soy un ingrato –se dijo de pronto-; entro en una iglesia para sentarme, como en un café.” Se arrodilló y dió efusivamente gracias a Dios por la evidente protección que le amparaba desde que tuvo la desgracia de matar a Giletti. Todavía le hacía temblar el peligro de que le hubieran reconocido en la comisaría de Casal-Maggiore.

La Cartuja de Parma. Stendhal.


La Basílica de San Petronio es la iglesia principal de la ciudad italiana de Bolonia, de la que domina la Plaza Mayor. Sus imponentes dimensiones (132 metros de largo por 60 de ancho, y una altura de la cúpula de 45 metros) hacen de ella la quinta iglesia más grande del mundo.
Dedicada a San Petronio, patrón de la ciudad (de la que fue obispo en el siglo V), su construcción se remonta a 1390, cuando el ayuntamiento encargó a Antonio di Vincenzo los trabajos de edificación de una gran catedral en estilo gótico, que según las primeras intenciones hubiera debido sobrepasar —en dimensión— a la Basílica de San Pedro, en Roma (el proyecto de tal majestuosidad fue bloqueado por voluntad papal).
La basílica gozó desde un principio de gran prestigio, hasta el punto de ser escogida por Carlos V para su coronación como emperador por parte de Clemente VII en 1530.
Los trabajos se alargaron durante siglos: tras la realización de la primera versión de la fachada, en 1393 se iniciaron las obras para las capillas laterales, que fueron concluidas sólo en 1479. Las decoraciones de la nave central son obra de Girolamo Rainaldi, que las llevó a cabo entre 1646 y 1658.
El embellecimiento de la fachada, con los nuevos portales menores a modo de corolario del portón central de Jacopo della Quercia, supuso también el revestimiento de la fachada. Pero las obras se pararon y retomaron varias veces: numerosos arquitectos (entre ellos, Baldassarre Peruzzi, Jacopo Barozzi da Vignola, Andrea Palladio, Alberto Alberti) fueron llamados para proponer soluciones artísticas, sin encontrar nunca una definitiva. Hoy en día la fachada permanece todavía incompleta.
 
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