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domingo, 3 de marzo de 2013 0 comentarios

Bebop-Jazz- Kerouac.

Una vez hubo un Louis Amstrong que tocaba sus hermosas frases en el barro de Nueva Orleans; antes que él estaban los músicos locos que habían desfilado en las fiestas oficiales y convertido las marchas de Sousa en ragtime. Después estaba el swing, y Roy Eldridge, vigoroso y viril, que tocaba su trompeta y sacaba de ella todas las ondas imaginables de potencia y lógica y sutileza….. Miraba su instrumento con ojos resplandecientes y amorosa sonrisa y transmitía con él al mundo del jazz. Después había llegado Charlie Parker, un niño de la cabaña de su madre en Kansas City, que tocaba su agudo alto entre los troncos, que praticaba los días lluviosos, que salía para escuchar el viejo swing de Basie y Benny Moten, en cuya banda estaban Hot Lips Page y los demás…. Charlie Parker dejó su casa y fue a Harlem y conoció al loco de Thelonius Monk y al más loco aún de Gillespies…. Charlie Parker en sus primeros tiempos cuando flipeaba y daba vueltas mientras tocaba. Era algo más joven que Lester Young, también de Kansas City, ese lúgubre y santo mentecato en quién queda envuelta toda la historia del jazz; mientras mantuvo el saxo tenor en alto y horizontal era el más grande tocándolo, pero a medida que le fue creciendo el pelo se volvió perezoso y despreocupado, el instrumento cayó cuarenta y cinco grados, hasta que finalmente cayo del todo y hoy lleva zapatos de suelas muy gruesas y no puede sentir las aceras de la vida y apoya el saxo contra el pecho y toca fríamente y con frases muy fáciles. Esos eran los hijos de la noche bop americana.
En el camino. Jack Kerouac.



El bebop es un estilo musical del jazz que se desarrolla en la década de los cuarenta del siglo XX; cronológicamente sucede al swing y precede al cool o West coast jazz, y al hard bop. Sus iniciadores fueron Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Max Roach, Bud Powell y Thelonious Monk.
Al llegar a los años 40, el jazz se encontraba musicalmente en un callejón sin salida. Muchos músicos estaban frustrados por las limitaciones que suponía tocar en grupos grandes (Big bands), y empezaron a buscar formas de expresión nuevas y originales.
La generación más joven del jazz, sobre todo Parker y Gillespie, optaron por reírse abiertamente de las normas. La respuesta de Gillespie al aburrimiento de la rutina del swing fue tocar a un ritmo furioso y llenar el breve solo que se le concedía en la orquesta con tantas ideas armónicas y melódicas como podía.
Por esta época ya ha saltado a la escena la influencia cubana, presidida por el trompetista Mario Bauzá, que había estado en los años 30 en la big band de Chick Webb, y el conguero Chano Pozo, enrolado en la banda de Gillespie que, por aquellas fechas, aún no era un revolucionario.
El Bop comienza a gestarse como consecuencia de la llegada a las orquestas de un gran número de músicos muy jóvenes, para sustituir a los que fueron movilizados durante la guerra. Muy pronto, las Big bands deben desintegrarse pues los circuitos comerciales se han hundido tras la guerra y resulta difícil mantener formaciones de tan gran tamaño.
Como señalan Case y Britt, los músicos se dispersan en una infinidad de pequeños grupos que, obviamente, no pueden continuar con una música que exige grandes formaciones y, en consecuencia, están dispuestos a asumir cualquier propuesta, por muy radical que pareciese en ese momento.
El Bop sufrió inicialmente un profundo rechazo de la crítica jazzística (Ortiz Oderigo, Hughes Panassié, etc.) y, en ocasiones, de los propios músicos swingers, acusado de ser no-jazz. Sin embargo, la temática Bop y la propia actitud de resistencia y rechazo cultural a la colonización de la música negra por la comercialidad, que conllevaba, lo acercan al blues y al jazz primitivo mucho más de lo que estuvo nunca el swing.
Muchos boppers se movían entre los que habían sido expulsados hasta los márgenes de la sociedad: poetas, homosexuales, artistas, traficantes de drogas y proxenetas. Muchos se describían a sí mismos como beats, un diminutivo de 'beatitud', los benditos oprimidos de la sociedad; el Bebop tiene una estrecha relación con el movimiento literario estadounidense denominado Generación Beat.
El bebop jamás llegó a ser tan popular como el swing. En primer lugar porque en el momento fuerte de la revolución bebop, en 1942, el Sindicato de Músicos prohibió a los músicos grabar para protestar por la falta de ingresos por la música reproducida en la radio y en las gramolas; la consecuencia es que mucha de la mejor música del momento no fuese grabada. En segundo lugar porque su época de eclosión fue muy breve. Finalmente, porque no era una música fácil como el swing, sino creativa e impredecible. El gran público prefería la música de entretenimiento y espectáculo, por ejemplo la de los cantantes de baladas modernos como Frank Sinatra, Bing Crosby, etc. Por otro lado, la música negra que estaba empezando a atraer a las masas era el Rhythm & Blues, grupos pequeños y de música popular de donde surgiría el rock and roll.
jueves, 31 de enero de 2013 0 comentarios

Kerouac-Frisco-Coit

Así que me quedé otro día. Era domingo. Había una gran ola de calor; era un día maravilloso, el sol se puso rojo a las tres. Inicié la ascensión y llegué a la cima a las cuatro. Por todos lados había esos hermosos álamos y eucaliptos de California. Cerca de la cima dejaba de haber árboles, sólo rocas y hierba. Hacia la costa había ganado pastando. Allí estaba el Pacífico, a unas cuantas colinas de distancia, azul y enorme y una gran pared blanca avanzando desde el legendario terreno de patatas donde nacen las nieblas de Frisco. Dentro de una hora la niebla llegaría al Golden Gate y envolvería de blanco la romántica ciudad, y un muchacho llevando a una chica de la mano subiría lentamente por una de sus largas y blancas aceras con una botella de Tokay en el bolsillo. Eso era Frisco; y mujeres muy bellas a la puerta de blancos portales esperando a sus hombres; y la Torre Coit; y el embarcadero y la calle del mercado, y las once prolíficas colinas.

En el camino. Jack Kerouac. 




La COIT TOWER es una torre de 64 metros de altura situada en el Barrio de Telegraph Hill en la ciudad de San Francisco en los Estados Unidos de Norteamérica.
Fue donada a la ciudad por la Sra. Lillie Coit y es un homenaje a los Bomberos de San Francisco.
Está construida en hormigón armado y fue diseñada por los Arquitectos Arthur Brown Jr. Y Henry Howard y está decorada por dentro con murales de 26 artistas importantes de la ciudad de San Francisco.
Desde la COIT TOWER se puede obtener una espléndida vista de la ciudad y su visión desde la cima del Telegraph Hill, marca un punto importante de referencia en esta importantísima ciudad, la más europea según dicen los que conocen el territorio norteamericano por completo.


 
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