lunes, 11 de junio de 2012

Mendoza-Acteón


"El mayordomo le hizo entrar, se hizo cargo de las prendas de abrigo y fue a anunciar su llegada al dueño de la casa. A solas en el amplio vestíbulo, frente a la copia de “La muerte de Acteón”, Anthony sintió evaporarse su eufórica osadía. Trataba de imaginar una justificación verosímil a su incomparecencia de la mañana y no se le ocurría ninguna. Finalmente optó por decir que estaba indispuesto, aprovechando que su aspecto, después de los estragos de la noche anterior y los agitados sucesos del día lo corroboraría."
Riña de gatos. Eduardo Mendoza.



El cuadro fue realizado por Tiziano en la última etapa de su vida, concretamente fue pintado en 1559, es un óleo sobre lienzo, de unas dimensiones de (179 X 189) y se encuentra en la National Gallery de Londres. En el cuadro se aprecia un excelente valor cromático, pincelada rápida y escasez de tonos, propio también de estos interesantes años de su trayectoria artística.

Acteón, un joven de la familia real de Tebas, educado por el centauro Quirón, practicando un día en el monte Citerón su actividad favorita, la caza, encaminó involuntariamente sus pasos hasta el lugar donde la diosa Ártemis y sus ninfas tomaban un baño. El joven no se retiró sino que se quedó contemplando la escena con sus mortales ojos, extasiado ante la visión de la belleza de la diosa.
Ártemis, irritada al sentirse observada, lo castiga duramente: lo convierte en un ciervo y excita contra él a los perros que integraban su jauría. Acteón conserva su consciencia humana e intenta hablar con los perros que no lo reconocen y se abalanzan sobre él, desoyendo los sonidos lastimeros que el ciervo emitía en su deseo de que lo reconocieran. Luego buscan desesperados a su amo por todo el bosque hasta llegar a la cueva donde habitaba Quirón quien, para consolarlos, modeló una estatua a imagen de Acteón y se la mostró.

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